Kat Walk Mini, análisis y opinión

Uno de los grandes sueños, o realidades, cuando pensamos en VR es el poder moverte con libertad por esos mundos generados virtualmente. Hace poco, para un proyecto que hemos desarrollado, hemos tenido la oportunidad de trabajar con el andador para Realidad Virtual Kat Walk Mini VR, un dispositivo con una plataforma cóncava que simulará nuestros pasos y con la que podemos andar, correr e incluso saltar.

Tras varias semanas configurando, trasteando y sacándole todo el jugo a este andador para realidad virtual estamos listos para contaros nuestras impresiones.

Características del Kat Walk Mini VR

Kat Walk Mini está diseñado y comercializado por KATVR, una compañía independiente de investigación de hardware y software VR con sede en China. Su peso es de 85 kg (damos fe de ello ya que hemos tenido que cargarlo y descargarlo varias veces para llevarlo a diferentes eventos), mide 1,58 m de alto y ocupa un espacio de 1,76 m2. El dispositivo es compatible con todos los visores (Oculus Rift, HTC Vive y PSVR) y se puede utilizar por personas que midan entre los 1,4 y 1,95 metros, y que no pesen más de 130 kg.

La estructura está compuesta por una plataforma cóncava hecha de un material resbaladizo. En principio nos facilitaron unos “calcetines” especiales para acoplarlos encima de los zapatos, pero al final acabamos usándolo con nuestros propios calcetines y funciona perfectamente. Cuenta con una serie sensores que son los encargados de mapear nuestra pisada en el mundo real al mundo virtual. Por otro lado tenemos dos fijaciones que irán detrás de nosotros en forma de uve invertida, donde va colocado un arnés especial, que una nos lo ajustamos a nuestro cuerpo nos otorga completa libertad de movimiento omnidireccional, incluso permitiéndonos agacharnos o inclinarnos hacia delante sin miedo a caernos. Esta estructura en uve va enganchada a un carril alojado en la base del dispositivo que es el que nos permite girarnos con naturalidad y sin encontrar ninguna resistencia. Esta configuración, y siempre bajo nuestra opinión, permite hacer giros más naturales que con Virtuix Omni.

A pesar de su tamaño más pequeño, Kat Walk Mini se beneficia de las mejoras tecnológicas realizadas durante el desarrollo de modelos anteriores. Aparentemente usa un sensor sin contacto con un “seguimiento preciso de la ubicación del pie” y un “retardo mucho menor” que el Kat Walk original. Aquí no podemos decir nada ya que no hemos probado el hermano mayor del Kat Walk Mini.

En cuanto a conectores la plataforma tiene varios cables. Cuenta con un cable de corriente para dotar de energía a la plataforma, un usb para conectarla al ordenador, así como otro cable para una anillo led que lleva en la carcasa a modo de decoración. En versiones anteriores, y según hemos visto en el manual, contaba con otro cable con un interruptor de encendido y apagado. Este cable ya no existe en las versiones más nuevas del Kat Walk Mini.

La compatibilidad en general también suena impresionante. Kat Walk Mini funciona con las gafas VR más importantes del mercado, desde el HTC Vive y Oculus Rift hasta las PlayStation VR y Windows Mixed Reality. Según dicen desde la empresa el soporte de la plataforma es simple: “hay un SDK abierto para permitir a los desarrolladores integrar el soporte”. Esto va entre comillas porque no es tan bonito como lo pintan y aún seguimos peleándonos con el servicio técnico para conseguir que funcionen nuestros desarrollos con el SDK proporcionado por ellos. De todas formas hay un catálogo de juegos bastante interesante que incluye Doom VFR, Skyrim VR, Resident Evil 7 o Fallout 4 VR.

Nuestra experiencia con el KAT WALK MINI

Como ya hemos comentado antes, llevamos un mes trasteando, configurando y testeando la plataforma. Lo primero a destacar es que aunque se llama Mini es un dispositivo grande. Es grande y pesado, muy pesado (85 kg solo la base). Nos llegó embalado en una caja de madera de 170cm x 140cm que pesaba casi 130kg. Imaginaos moviendo eso y subiéndolo a la oficina…. ¿Ya? Pues fue aún peor. Decir que viene todo perfectamente protegido para el largo viaje que se pegó desde China.

Montaje y configuración

El proceso de ensamblado no es muy complicado y viene bastante bien explicado en las instrucciones. Además te proporciona todas las herramientas para poder llevar a cabo tal tarea como son varias llaves allen, un destornillador o un par de llaves inglesas. Con un poco de maña y en poco tiempo se puede tener el dispositivo montado. Ahora eso si, hay que asegurarse de tener suficiente espacio para poder montar y operar con ella con seguridad y sin problemas. Hay que tener en cuenta que además, alrededor del Kat Walk Mini hay que situar el PC y los sensores. Lo dicho, que se necesita un buen espacio.

Una vez montada la plataforma VR nos pusimos a configurarla. No son muchos cables, de momento, y se conectan rápido. El problema viene cuando además de la plataforma tenemos que conectar los sensores y las gafas VR. Nosotros usamos unas Oculus Rift y al final se lía una maraña de cables importante. Hay que tener cuidado y ser ordenado con los mismos si no queremos que eso se convierta en un nudo y algún tirón o tropezón pueda darnos un susto.

Con todo ya conectado pasamos a la configuración en el PC. Hay 2 programas importantes a tener en cuenta para hacer funcionar el Kat Walk Mini. Uno es una aplicación suya llamada KAT/IO. Esta aplicación, que hay que ejecutar en modo administrador para que funcione correctamente, es como un store de Kat Walk donde se puede ademas configurar, calibrar y gestionar la plataforma. Pero no funciona sola ya que para poder usar la plataforma además necesita Steam VR. Steam VR es la que va a validar y configurar las gafas de VR. Si usas unas Oculus como nosotros hay que usarlas a través de Steam VR, pero si quieres calibrarlas, y seguro que querrás, vas a necesitar además la aplicación de Oculus. Además sin esta las Oculus Rift tampoco arrancan por lo que tenemos un entramado de aplicaciones para hacer funcionar la plataforma bastante curioso también.

Para finalizar con la preparación nos hicimos con una pértiga con enrolla cables para ponérsela a las gafas y que el cable de las mismas caiga sobre la plataforma, impidiendo que se lie o enrolle al dar vueltas y moverse. Una cosa muy práctica pero que ocupa un espacio adicional.

Resumiendo, el poner a punto la plataforma no es excesivamente complicado una vez tienes en cuenta las cosas que te decimos. Además hay que tener en cuenta que necesitarás un espacio físico bastante amplio para poner la plataforma, las gafas, la pértiga con enrolla cable y el ordenador.

Experiencia de uso

Esta es la pregunta del millón. ¿Cómo es la sensación de usar el Kat Walk Mini? ¿Es como se ve, por ejemplo, en Ready Player One? Pues si pero no. Vamos a profundizar más en esta ambigua respuesta.

La primera sensación cuando te subes a la plataforma y te colocas todos los arneses y las gafas es de comodidad y confianza. Todo es bastante robusto y seguro, además de permitir movimientos sobre la plataforma bastante fluidos. Esto nos gustó bastante.

Una vez te pones las gafas y empiezas a moverte por cualquiera de las experiencias te das cuenta de que el movimiento que tienes que hacer no es tan de andar si no más bien de arrastrar los pies sobre la plataforma. Es un poco raro pero es acostumbrarte. Esto hace que el caminar no sea todo lo inmersivo que nos gustaría. Si bien es cierto que tras usarlo un rato te acostumbras a moverte de esa manera extraña. El poder girar y agacharte es un punto muy positivo y funciona muy bien.

En cuanto al comportamiento y sensibilidad del caminar por la plataforma comentar que depende bastante de la experiencia que se pruebe y lo bien implementada que esté. Hay varias experiencias VR gratuitas del catálogo de KAT/IO que no funcionan excesivamente bien, lo cual merma mucho la experiencia. Sin embargo si se prueba una experiencia de más calidad se puede apreciar una mejora significativa en los resultados.

Sin duda destacar que a nivel de mareo (VR motion sickness) esta forma de desplazarnos por mundos virtuales es infinitamente mejor a hacerlo con un control pad. Tu cuerpo y cabeza sienten de forma mucho más orgánica este movimiento, evitando mareos y “cortocircuitos cerebrales” (no sabemos como llamar a esto, pero es esa sensación cuando tu cabeza espera un movimiento en una dirección y a una velocidad determinada y sin embargo nos movemos en otra totalmente distinta e inesperada).

Pros y Contras del Kat Walk Mini

Pros:

  • La sensación de moverte por mundos virtuales libremente de una forma más orgánica
  • Compatibilidad con gran variedad de gafas VR
  • Mejora a nivel de mareo con respecto a usar mandos
  • Calidad de los materias y robustez

Contras:

  • La experiencia con algunas aplicaciones VR
  • El peso y espacio que ocupa
  • Maraña de aplicaciones y cables algo engorrosa

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